
jueves, 31 de enero de 2013
Saturno y mi abuela que son de verdad

miércoles, 12 de diciembre de 2012
Segundo Piso
jueves, 26 de abril de 2012
Deseos cumplidos
THE DAY I MET HIM
jueves, 19 de abril de 2012
Es gandalla manipular al indeciso, ¿X quién chingados voy a votar?
Nunca hablo de política porque es de mala educación y yo soy muy educada. Pero me encontré con una cosa digna de mención nada más por su empeño en pasarse de lista. Haciendo mi recorrido usual por tuiter me topé con el link a una página que se llama ¿X quién chingados voy a votar? Con eso de que habrá que elegir a un presidente en breve y siendo parte de los muchos indecisos que no ven en el horizonte la manera de dejar de serlo, me pareció irresistible.
Total que entras a la página -muy bien diseñadita- y tomas un test para ver qué candidato es el más compatible con tu forma de pensar. La página te hace una serie de preguntas sobre el país que quieres, las políticas que te gustaría apoyar, etc. Tú eliges una respuesta -de entre tres opciones- y la página te dice qué candidato está de acuerdo con tu respuesta. Todo bajo la bandera, absolutamente noble, de ayudarnos a votar con inteligencia.
Rápidamente se vuelve sospechoso el asunto, al leer el contenido de las preguntas y las respuestas que te ofrecen. Primero porque elegir es abandonar y los creadores de las preguntas eligen y abandonan temas con cierta conveniencia, pero más bien porque dentro de lo que eligen, la formulación de sus preguntas y sus respuestas son más o menos así, parafraseo:
Pregunta: ¿Qué tipo de país te gustaría que fuera México ?
-Respuesta dos: Un país simplemente espantoso, en el que la iglesia decida sobre tu embarazo, el ejército pueda entrar a tu casa a matar a tu papá y las empresas no paguen impuestos. La eliges (porque eres malo y/o imbécil) y la página determina: el candidadto que más se parece a tu forma de pensar es: Josefina Vázquez Mota.
-Respuesta tres: Un país feliz y fraterno en el que haya justicia social, educación, salud, trabajo y seguridad para todos. La eliges y la página determina que el candidato que más se acerca a tu forma de pensar es Andrés Manuel López Obrador.
Ya que estaba obsesiva y sospechosa, me puse a hacer la cuenta. Los números (que no parafrasean ni editorializan como una bloguera inconsciente) son más claros. La página ofrece dieciocho (18) preguntas, con tres respuestas posibles cada una, para dar un total de cincuenta y cuatro (54) posibles respuestas. De esas cincuenta y cuatro, veinte (20) resultan en que piensas igual que Andrés Manuel López Obrador. No se necesita una gran mente estadística para saber que lo más probable es que si llegas al final del test, pienses igual que López Obrador. Tus posibilidades de pensar como Josefina están en segundo lugar, con catorce (14) respuestas que resultan en ella. De cerca le sigue la posibilidad de que no pienses como Ninguno de los candidados, con diez (10) respuestas que declaran eso. La posibilidad de que pienses como Peña Nieto es baja dado que su nombre aparece en sólo seis (6) de las cincuenta y cuatro respuestas, es decir en menos de la mitad de las dieciocho preguntas. Y si eres fan de Quadri estás perdido, con sólo cuatro respuestas asignadas, no hay posibilidad matemática de que al final del test estés de acuerdo con él.
Es pena suficiente (pena de verguenza y pena de tristeza) que no haya en los cuatro candidatos presidenciales uno sólo por el que se pueda votar con la consciencia tranquila -y sí, quizá es de pusilánimes decir eso en estado de consternación/resignación, estirarse y salir a comer- pero es un síntoma más feo que iniciativas ciudadanas (incluso tan chiquitas como ¿X quién chingados vas a votar?) resultan tan tramposas como el sistema que no nos da a alguien digno al que apoyar en las urnas.
Me parece admirable la gente con convicciones políticas, si le vas a López Obrador, ¡qué maravilla! y bien por ti. Pero los que no podemos encontrar una convicción electoral tenemos suficientes problemas ya, como para que algo que nos venden como ayuda nos salga traicionero.
Es gandalla manipular al indeciso.
lunes, 12 de diciembre de 2011
Soñar con Abu
Mi abuela materna hizo la maldad de morirse hace casi cuatro años. Más bien algo le hizo la maldad a ella, porque se murió a pesar de haber estado empeñada en vivir con la energía más concentrada que habré de ver jamás. Mi abuela materna -mi Abu- se murió a pesar de estar más viva que nadie.
Siempre fue una abuela vital, a todas las edades vivía remodelando su perfecta casa, vivía enterándose de las preocupaciones de sus nietas, echando pleitos por causas políticas, emprendiendo largas caminatas, trabajando ocho horas diarias. Era una abuela llena de actividades en apariencia impropias para su edad, pero las llevaba a cabo con tal naturalidad que lo que parecía impropio era su edad misma. La vejez estaba fuera de lugar en mi Abu, porque ella se antojaba eterna, una adulta interminable que eventualmente sería más joven que sus hijos, luego más joven que sus nietos. Nadie se imaginó que esa mujer independiente, solitaria, flagrantemente viva, fuera a morirse. Retirarse de mi Abu fue una traición de la vida, que como un novio ingrato, la abandonó a pesar de que ella se le había entregado con tanto abandono.
A últimas fechas me ha dado por soñar con mi Abu. La sueño viva como estuvo siempre y sin embargo -en esas vueltas de tuerca que traen los sueños- todos sabemos que ha muerto aunque ande deambulando. La sueño caminando junto a mí, cocinando, escuchando mis historias adolescentes como si fuera ella misma una quinceañera sabia. La sueño escalando montañas, nadando hasta atravesar el Océano Atlántico y caminar hasta Madrid para ver la casa donde creció mi novio Daniel, la primera parte de mi familia que ya no pudo conocer. Sueño a mi Abu viva pero hasta en el sueño sé que no lo está, tanto que antes de despertar siempre me dice que se va; y yo sé que se está muriendo y sé también que no pasa nada, que esa muerte es la misma de la que vino y que es una tragedia terrible, pero no novedosa.
Ayer la soñé en su casa en mitad de la reunión familiar que vendrá con las fiestas de Navidad aun sin ella, porque la vida -cabrona como es- sigue así. Estábamos en el sueño todos sus hijos y todos sus nietos, Abu sentada en la cabecera de su mesa dirigiendo que la comida nos llegara. Luego peleando con encender la chimenea para calentar a la gente que se cambió de sillas para agruparse en distintos rincones.
Finalmente mi Abu se sienta junto a mi familia nacida en Madrid y lo observa por primera vez. - "¡No alcancé a conocerlo, qué bueno que ahora ya! - me explica, porque ella está tan consciente como mi sueño de que murió antes de que yo lo conociera. Mi Abu habla con él, lo aprueba, le ríe dos chistes y luego me dice que está cansada, que se va a dormir. Entonces yo la levanto de su silla, la cargo como al bebé en que se convirtió durante los últimos días y la llevo hasta su cama, donde encuentro - porque así son los sueños - que ella misma ya está dormida. Tengo dos Abus en su cama, una viva y una frágil, me acuesto junto a ellas y las siento unirse hasta desaparecer, sabiendo que lo que se me escapa no lo hace por primera vez.
A pesar de estar confundidos entre quién anda vivo y quién no, no hay nada siniestro en mis sueños, no los recuerdo como malos sueños, ni me angustian al pasar. El hecho de la muerte es sólo eso: un hecho. Abu está muerta aunque ande deambulando. En la construcción abarcadora de los sueños eso es lógico. No es el horror sino la realidad, que aunque vaya mal con los sueños, en éstos míos se impone; una realidad triste pero más que nada pragmática, innnegociable. Yo me despierto extrañando a mi Abu como el primer día, con un punto negro en el centro del cuerpo. La extraño porque mis sueños, a pesar de tener reglas tan absurdas, la recuerdan con una presición extraordinaria: su mirada, su voz, su escépticismo, su control, su cuerpo, todo aparece con la claridad de una visita. No me da miedo soñarla en movimiento aun sabiendo que no es la vida quien la mueve, porque me da gusto verla moverse, aunque sea así en sueños, a medias, doblemente a medias porque hasta en el sueño es tiempo prestado el que usa para caminar, comer, escucharme y arreglar su casa ya perfecta.
Hace casi cuatro años, cuando acababa de morir, la muchacha que se quedó trabajando en su casa quiso irse porque decía que mi Abu todavía por ahí andaba, que la había visto ya tres veces, que se le acercaba caminando en su camisón rosa. A ella sí que le daba miedo, y me decía que estaba loca cuando yo le decía, jugando pero más bien suplicando: "Juanita, cuando se le aparezca otra vez llámeme, invíteme, que yo muero de ganas -pero muero de veras- por verla otra vez."
jueves, 10 de noviembre de 2011
La diva
jueves, 6 de octubre de 2011
Steve
La primera vez que hice un trabajo por el que sentí cariño, lo hice en mi enorme y preciosa Mac Snow.
Lo mismo le pasa a todo el mundo. Debe ser porque todos sentimos que perdiéndolo a él perdimos -más que a un genio- a un enamorado. Perdiendo sus ocurrencias, perdimos la posibilidad de tantos y tantos futuros amores.
Les dejo aquí el discurso en el que habla de sus propios cariños y la importancia de buscarse los de uno.
http://www.youtube.com/watch?v=UF8uR6Z6KLc
Y de paso las condolencias de Obama que me conmovieron tanto, seguramente porque las leí en una de esas invenciones de tributo.
By building one of the planet's most successful companies from his garage, he exemplified the spirit of American ingenuity. By making computers personal and putting the internet in our pockets, he made the information revolution not only accessible, but intuitive and fun. And by turning his talents to storytelling, he has brought joy to millions of children and grownups alike. Steve was fond of saying that he lived every day like it was his last. Because he did, he transformed our lives, redefined entire industries, and achieved one of the rarest feats in human history: he changed the way each of us sees the world.
The world has lost a visionary. And there may be no greater tribute to Steve's success than the fact that much of the world learned of his passing on a device he invented. Michelle and I send our thoughts and prayers to Steve's wife Laurene, his family, and all those who loved him.