martes, 22 de diciembre de 2009

Soy contento, con la pena.

Soy contento dice mi amiga Lumi, que algún día decidió hablar en ese tipo de construcciones gramaticales que no hacen sentido pero hacen énfasis. Yo soy contento porque estar contenta o ser feliz no doblan la lengua con la misma satisfacción.

A últimas fechas me apena mi suerte, tan fácil y tan buena. No me la merezco. No trabajo suficiente, no corro en las mañanas y como muchos carbohidratos. Muchos.

Es aburrido andar presumiendo de la felicidad, pero ni modo, ya sea por realidad o porque ando positiva en mi selección de recuerdos inmediatos, no puedo pensar más que en cosas buenas. Pienso en la maestría que funciona como mi prepa, en Los Angeles, en los hombres buenos y sonrientes. En el talento, en las bufandas gordas, en el cine que se te clava en el cuerpo. En Werner Herzog sentado frente a mí, en El Mago de Oz, en Central Park con el cielo morado a las seis de la tarde. Pienso en mi casa, en Pedro Infante y su terrible cantabar, en sushi con chipotle y tacos con limón. Pienso en la nieve que cayó en Madrid, en dos o seis gringos entrañables, en lo que queda del mes.

La semana pasada fui a Disneylandia y fui en esa tierra falsa tan cursi como el momento y la concurrencia lo exigían. Me subí a los caballitos que cantaban "eres tú mi príncipe azul que yo soñé" y canté junto con ellos como si de verdad creyera en esa alucinación de que uno puede alucinar a un príncipe y tenerlo cerca de pronto. Lloré con los fuegos artificiales que tronaron sobre el castillo de Cenicienta. Say what you will pero si algo saben hacer los mentados gringos es show. Media hora de bombas sin interrupción que bailaban al ritmo de una tras otra canción navideña. Azules, rojos y morados, explotando sobre nuestras cabezas como una pausa vital ineludible. No hay como los fuegos artificiales para congelar el instante, cuando sus luces te iluminan la cara, consiguen esa bendición que a mí en cualquier otro momento me parece inalcanzable: vivir en el presente. El nítido presente.

Hoy amaneció vacía la ciudad de México, con sol y frío. Ayer caminé por sus calles sucias y sentí electricidad en la punta de los dedos. Qué preciosa, absolutamente preciosa, es esta horrible ciudad. Qué gusto andar por ella. Aunque la acechen capos, secuestradores y diputados. La acecha también toda la gente a la que quiero, mi hermano con su cabeza de chinos revueltos, mis papás con sus letras y sus genios, mis amigas, mis bares, mi cama.

Es Navidad y hoy iré a casa de mi abu en Puebla. Mi prima Daniela compró toda clase de azúcares y harinas para que pasemos la tarde hablando de nada y horneando. Hornea mi prima Daniela, entre sus otras mil doscientas cualidades envidiables. La voy a ver en la cocina donde mi abu por ingratitud del tiempo no está más. La voy a ver, como la he visto tanto, hornear y hablar y traerla de regreso un rato.

Está de pena propia la euforia. Estoy segura de que estoy quedando como una presumida desequilibrada. Pero ¿qué les digo? Soy contento. Muy. A pesar del crimen organizado que nos agobia y entristece. A pesar de la falta de mi abu en su casa. A pesar de que soy una inútil y no escribo ni aquí donde el gusto debería obligarme, ni en Final Draft donde tengo una obligación académica y de a de veras. A pesar de que el tiempo y la experiencia se me escapan como el agua limpia de dos manos juntas. A pesar de que tengo 25 años y hace diez tenía 15 y dentro de diez tendré 35 y así sucesivamente. Soy contento a pesar de todas las cosas reales e imaginarias, inevitables y autoimpuestas que me angustian.

Qué bonita la vida, carajo. Con la pena de que soy contento.


7 comentarios:

lady wonderland dijo...

Ya lloré otra vez en la oficina. Lo bueno es que saben que soy raro, pero sobre todo soy contento. Que cosas tan precisas y tan entrañables. Te extraño ya.

Serch dijo...

Carajo... mi reino por sentirme como tú...

La verdad es q también soy contento...

Felicidades!

K.Daniella dijo...

Me encantó! escribes divino.

Leticia dijo...

Que no te apene ser contenta. Es lo que toca. Y hay que disfrutarlo.
Que seas cada día más contenta.

Melba dijo...

me encanta que escribas en español pues no se ingles y me gusta leerte felices dias

Lily dijo...

Querida Cati,
Hacia días que no entraba a leerte, de hecho sí entraba, pero tú no escribías...
Hoy me has emocionado viéndote plantada en tus 25 y haciendo balance de tu vida. Mirando atrás con la nostalgia por tu abu y tantas cosas, pensando en lo que ahora crees que no haces, e intentando atisbar tu futuro.
Estás dónde tienes que estar y estás cómo tienes que estar...Contenta. Justamente ese estado de ser contenta es el motor que te empujará a realizar tus anhelos...porque ser contenta...querida Cati...es el equilibrio....
Besos. ¡Feliz año! Lily

Violeta dijo...

¡Tienes toda la razón del mundo para ser contento!
Escribes super, piensas super.
Te conocía a través de las obras de tu madre, de quien soy fan pues en ideas y en edades coincidimos.
Ahora soy también tu fan, y soy contento por ello.