martes, 3 de febrero de 2009

Un texto viejo sobre otros tipos de gente

Yo soy el tipo de gente que disfruta riéndose de sí misma.  Dado que no faltan cosas de las que reírse y dada la convicción cómica que aqueja a casi todas las personas que me rodean, tiendo a burlarme de mis miserias antes de que se burle alguien más. 

Hay cierta ventaja en la autegradación: un intenso conocimiento de causa, por ejemplo. Cuando se trata con la cantidad de manías, fobias, prejuicios y autoconvencimientos de los que soy capaz, el conocimiento minucioso de mi neurosis se vuelve vital. Todo esto para contarles, queridos,  que mi mayor problema es que soy de ideas. Soy de ideas y permítanme aclarar que esto no involucra inteligencia ni pensamiento trascendental. No.  El ser de ideas consiste más bien en la disección de la neurosis crónica y la paranoia intelectual (no necesariamente inteligente) que me caracteriza. Que soy de ideas significa que convierto todas mis ocurrencias en verdades inapelables y en acciones sociales desastrozas. 

El ser de ideas me permite,  por ejemplo, inventarle intensas vidas interiores a la bola de hombres con expresión idiota y mirada perdida de los que decido (de nuevo, por que soy de ideas) estar, de súbito, profundamente enamorada. Miro su pelito grasiento y sus uñas negras y me imagino alguna razón de brillantez y un espíritu herido que nos les permite pasarse un cepilllo por la cabeza (o por los dientes). Caigo a sus pies de inmediato. Soy de ideas. 

Del mismo modo, ser de ideas me impide  relacionarme con lo que considero otro tipo de gente. Y antes de que se aloquen, aclaro que el calificativo otro tipo no está influenciado por clase social social, religión, raza o cualquier otro rubro políticamente incorrecto. No, no. Otro tipo de gente se refiere al grupo de individuos que con una sola acción, en apariencia menor y poco trascendental, me da elementos para citar diferencias irreconciliables con absolutamente toda su  estampa. Es otro tipo de gente, ni mejor ni peor. Pero sin duda distinta e innegociable. 

Algunos ejemplos:

La gente que a las once de la noche junta sus manitas con ilusión pueril y dice “como que se me antoja un huevito estrellado pa la cena”. Otro tipo de gente. 

La gente que usa expresiones como “voy a hacer del baño”, o el clásico inolvidable “me anda de la pipí”. Otro tipo de gente. 

Las mujeres que lloran por asuntos de trabajo en públlico, cual plañideras inermes. Otro tipo de gente. 

La gente que de chavita comía duvalín de fresa y no de chocolate.  Otro tipo de gente. 

La gente que canta Thriller en lugar de La chica de humo en un cantabar. Otro tipo de gente. 

Yo soy de ideas. Esa gente no es mi gente. Les sobra paz interior; les falta mugre y autocomplacencia. El resultado de mis fobias es que mi círculo social es más bien un punto, en cuyo centro resido, mirando a los lados con compasión y terror. 

Cuando uno es de ideas tiene 13 años de resistencia y 70 de acidez. No queda más que reirse de uno mismo. Aunque sea en defensa propia. Aunque uno no sea ese tipo de gente.

8 comentarios:

Dr. Mille Miglia dijo...

jajajaja lo del huevito estrellado me mató... de la risa.

Yo comía duvalin de tricolor o sea vainilla, chocolate y fresa soy del otro tipo?

RACHE dijo...

Creo que por fin estoy entendiendo. Más ideas, tú dirás si están bien o mal:

Se hacen de compadres en la oficina.
Tienen fotos de su hijo con fondos de playa falsos o algún otro fondo de estudio.
Los fines de semana usan pants o shorts con zapatos (los del trabajo) porque dicen que son super cómodos acompañados de su wife beater (camiseta de siempre me veré mamado)
Los que tenían la pulsera Óptima.
Los que prenden incienso en la oficina y sienten como místicos.
Tienen un radio portátil junto a la computadora que suena bajito pero duele mucho.
Usan camisa negra con corbata dorada o plateada.

Te quiero Cati. Creo que el problema es que sales con puros orates.

bombón dijo...

JAJAJAJAJAJAJA! otro tipo de gente. aunque tengomiedo. yo lloro. punto. por harta cosa, nada me parecería más terrible que en este momento descubrir que soy otro tipo de gente. por que para lo manieaticas qu enos hemos vuelto en tanpoquito tiempo, nuestro tipo de gente se va a reducir a ti a mi y a un gato (si superamos la alergia) te quiero tonta! eres lo máximo. ya escríbete el otro!

Bernardo dijo...

El duvalín de fresa estaba bien bueno. Aunque no sé si mejor que el de chocolate. Creo que no. No recuerdo la existencia del tricolor. ¿Dónde estás?

Pequeña capitalista dijo...

jajajajajajaja amé lo de tus amores porque es muy cierto y lo demás aunque lo he oído ya siempre me hace reír.

mm te faltó el clásico inolvidable de la gente que dice que se va a poner "un pants"
te quiero tanto condenada!!

Marco Millán dijo...

"ocurrencias como verdades inapelables", podría ser el título para un tratado de moral o de física cuántica...verdadero e inapalable, como, también, todas nuestras nobles mentiras...

Te leo Cati. Saludos.

AdRiAnA dijo...

Que manera de reír Cata!

Semidios dijo...

Aunque no seas ese tipo de gente donde "ese tipo de gente" es cualquier "otro tipo de gente" y tienes razón... salir de lo ordinario no necesariamente es chido... por otro lado yo soy el tipo de gente que a la media noche o plena madrugada se cocina unos huevos con algo para bajar avión!
saludos