jueves, 17 de julio de 2008

Ayer soñé con Woody Allen


Ayer soñé con Woody Allen. Y no sólo no es broma, es la tercera vez.  Y cada vez, mi sueño se vuelve más íntimo y más esquizofrénico.

El primer sueño todavía tenía unos atisbos de realidad: soñé que invitaban a mis papás a una premier de sus películas. Yo iba de colada y muerta de la ilusión. Woody se sentaba en nuestra mesa con unos lentes de pasta cuadrados e inmensos, absolutamente inmensos, que, como si les hiciera falta volumen, tenían un diamante del tamaño de un puño en cada punta de su marco.  Hablaba con mi papá de una de las muchas cosas interesantes de las que habla mi papá, después dejaba de darme la espalda para preguntarme qué había yo opinado de su película. Yo decía una serie de barbaridades que me parecían tales, incluso en el sueño. Él correspondía con otra bola de incoherencias. Hablaba y hablaba de la nada hasta que de pronto se detenía para recorrerme con los ojos.

-"Isn´t that right?" - preguntaba, empujando el puente de sus lentes de vuelta al inicio de su nariz. 

- "I´m sorry. I can´t hear you" - decía yo, en un inglés californiano que me daba vergüenza - "Your glasses are freaking me out, man!"

De pronto A Woody le brillaba el gesto. 

- "I know!" - decía, más emocionado que nunca  - "They are awful, aren´t they?" - y los volvía a empujar hacia su frente mientras recargaba su cabeza sobre mi hombro, como un novio incómodo. 
Me desperté justo cuando estaba a punto de empezar a acariciarle el pelo como a un shar-pei.

La segunda vez que soñé con Woody Allen era yo actriz de una de sus películas. Aunque no parezca este sueño también tenía bases en la realidad: era yo una pésima actriz. Pero Woody se reía de mis inexistentes dotes histriónicas y me abrazaba a medio set. Los gaffers y los asistentes de dirección murmuraban - "he never hugs anybody" - se escuchaba entre cuchicheos a nuestro alrededor. 

-"Of course I can´t act.  I´m a writer, Mr. Allen" - decía yo. Incluso entre sus brazos era yo muy propia. 

-"Poor writer Cati. I wish I didn´t love her so..." - decía él, sonriendo como un abuelito - "let´s do another one" - y se alejaba hacia su cámara con una mirada cómplice - "and call me Woody".

Yo sonreía y despertaba a la mitad de mi primera línea. 

Ayer, la tercera vez que soñé con él, era yo su esposa. Caminábamos por Brooklyn cargando bolsas del súper.  Entonces mi inglés era perfecto: neoyorquino, entrecortado y cínico. Estaba a un paso de escupir un redondo - you talkin´to me?" 
Nos queríamos y nos mirábamos como novios de primaria, caminando de la mano y hablando de puras pendejadas
Me queda claro que Wody Allen ya está casado y sin duda, no conmigo. También me quedaba claro mientras caminaba junto a él por las calles de Brooklyn.  Soon Yi (su verdadera esposa, para quienes no cacharon aquello de que se casó con "su hija") figuraba en la parte más misteriosa de mi subconsciente y ahí andaba, dando esto como resultado: ella era su esposa y yo era su esposa, sin embargo él no tenía dos esposas y yo no era Soon Yi... 

Ay güey... 

Desperté cuando nos trepábamos, con todo y bolsas del súper, al techo de un taxi que nos llevaría de regreso a Manhattan (era tarde y Woody tenía sueño).

Ya sé que es altamente sospechoso que a mi tierna edad tenga sueños recurrentes sobre un viejito que me es por completo desconocido.  ¿Qué les digo? pobre de mí.  No crean que el hecho inicial no me asusta, sin embargo hay un miedo más profundo en todo este asunto: observo un patrón. En el primer sueño éramos desconocidos, en el segundo éramos amigos, en el tercero éramos esposos y dado que en ninguno éramos familia, esta  secuencia de cercanía no puede conducirnos más que a un destino: y es innombrable
Una cosa es ser  fan de Annie Hall y otra que se me antoje estar a media noche con Woody Allen  vagando encuerado por mi enferma cabecita 
Peor que eso ¿qué tal si mi cerebro se aloca aun más, confunde viejitos brillantes y acabo encamada con las amplias carnes de Marlon Brando? ¿O con  el aliento a tabaco y queso rancio  de Godard? ¿O (no quiero ni pensarlo)  con los pellejos del cuello de Bergman?

No. No. Concluyo que no dormiré en meses.  Tengo muchos problemas. 

4 comentarios:

Javier dijo...

Pues ya nada más faltaba. De aquella vez que me contaste de los lentes sabíamos que esto pasaría y solamente queda esperar el desenlace.
No te preocupes, estoy seguro de que él también te sueña a veces aunque no te conozca, no se me ocurre otra razón por la que hace peliculas que son tanto como tú.

Lum! dijo...

así como yo debría casarme con Vigo Mortensen,por que si, por que no hay manera de encontrar otro hombre cuyo nombre matche tanto con el mío como el. así tu deberías casarte con Woody en primer lugar por que lo digo yo y en segundo por que como dice el gordo el viejito ya hace pelis inspiradas en ti y el inocente (cosita!) aun no lo sabe.
me reí horas. no quiero ser aburrida, pero si, soy tu fan.

Pequeña capitalista dijo...

Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja Lo de Godard y Marlon Brando ya fue un exceso, y sí estás a un paso de la gerontofilia (again) reina. Te extraño como loca. Desayunemos ya que soy una esclava de las 11AM en adelante

Pequeña capitalista dijo...

Por cierto es usted guapísima, sensual y voluptuosa en la foto de su profile. Muero del enamoramiento!!!!!!!!!!!