lunes, 14 de julio de 2008

Lo corrí

No lo conocía y pensaba en él como en un viejo amigo. Tal vez como en un futuro viejo amigo. Me asustó el ansia que me daba. Traté de quitármela haciendo cosas que lo asustaban a él. Pero quería explicarle tan claramente como lo entendía yo, que el ansia no era definitiva. Era fuerte un segundo de inmediatez que parecía obsesivo, pero que no trasciendió. Era un deseo infantil, igual de fugaz y de serio. El ansia desaparecería la semana siguiente. Era emoción simpática y no implicaba grandes cosas.

Tengo un amigo de la preparatoria que resuelve todos mis problemas gritando, en desesperación, que la gente no piensa como yo. La gente no le dice a un completo desconocido con el que se ha aventado dos  platicas de café que está interesada en él. La gente no se desmorona cuando el desconocido no cae a sus pies la segunda vez que la ve. La gente no va por la vida pensando que el beso debe ser inmediato y contínuo sin que necesite significar algo.

 - " Es que si lo besas parece agarre de antro." 

-" Si le dices que te gusta cree que estás enamorada de él y que llegas a tu casa a llorar amargamente por su persona."

-" Si lo invitas a salir eres una clavada."

-" Si te dice que no eres una pendeja."

-" Es que eres demasiado pinche sincera y él es más normalito."

-" Cuando un güey quiere contigo y no lo pelas se clava más."

 ¿Así o más frases de impedimentos  honrososLos juegos son lugares comunes y tristes. Pero cuando decía las cosas como eran, parecía que eran mucho más grandes. Porque lo correcto es no decir nada: -" sé sutil y constante"-  decía mi abuelita ¡Qué hueva!  Y si le digo que hoy me cae bien, me gusta, lo extraño ¿Qué? Mañana probablemente no me acuerde ni de que existe. Eso pasa todo el tiempo y no se siente contradictorio simplemente porque nadie dice como se siente hoy. La intensidad no es lo mismo que el compromiso. 

No lo quería todavía, se me antojaba investigar si hubiera podido quererlo. Lo más seguro es que hubiera investigado que no podía. Que no podíamos. Así pasa la mayor parte de las veces. ¿Es muy difícil decir eso sin que parezca una declaración de amor, o peor, de indiferencia que pretende?  No es ninguna de las dos cosas. Quería ver qué tal nos caíamos, qué tal nos tocábamos, que tal éramos  juntos en el cine los viernes.  

¿Muy clavado?  Puede que sí. A él lo corrí.

2 comentarios:

Lum! dijo...

tienes el blog atascado de razón.

AdRiAnA dijo...

nice!!